Saturday, December 13, 2003
Día y hora del nacimiento de Enzo Balduccio, con 2,980 kg. y 49 centímetros, en la ciudad de Salvador, capital del estado de Bahía, Brasil, el día está soleado, la marea está baja, y Margarita (su abuela) y Edgardo (su padre) pasan la mañana en la playa de Montserrat a pocos metros del fuerte, toman cerveza, comen camarones y acarajé, pero no por desamor hacia su hijo-nieto, sino porque en el Hospital Sagrada Familia, de la congregación de las monjas benedictinas (no sé si serán benedictinas, pero parecieran, aparte, no se me ocurre otro nombre) no dejan que las visitas aparezcan hasta las 15:00, y con el cuidado de no sobrepasarse de las 16:00 ya que un guardia muy entrenado -con cara de pocos amigos- invita a todo el mundo a salir, Enzo es blanco, feo, mujeriego, le gusta la bebida y la buena vida, por lo menos eso parece mientras duerme y no se mueve, no dice nada, no se queja, sólo espera que sus sentidos comiencen a despertarlo hacia el letargo de la vida, esa vida que no eligió pero que le dimos, ahora enfrentaremos las consecuencias con valentía y con amor, él nos puede.